Los óvulos se almacenan en los ovarios. Durante la primera fase del ciclo menstrual, uno de los óvulos crece y madura.
A medida que se acerca la ovulación, el cuerpo segrega cantidades cada vez mayores de una hormona llamada estrógeno, que provoca que el endometrio se haga más denso y ayuda a crear el entorno adecuado para el esperma.
Estos altos niveles de estrógeno provocan el aumento súbito de otra hormona llamada hormona luteinizante (LH). El aumento de la llamada LH provoca la liberación del óvulo maduro del ovario: esto es la ovulación.
La ovulación tiene lugar, normalmente, de 24 a 36 horas después de dicha subida. Por este motivo, el aumento de la LH es un buen indicador de fertilidad máxima.

